semi-vista 

“Subió al monte y llamo a los que él quiso y vinieron donde él”

(Mc 3,13)

¿Qué es el Seminario?

¡El Seminario es donde se forman los futuros sacerdotes!

“Para iniciar el camino de formación de los discípulos misioneros de Jesucristo que son llamados por el Padre al ministerio sacerdotal, el Espíritu ha suscitado la Institución del Seminario, comunidad eclesial que revive la experiencia de los Apóstoles reunidos en torno a Jesús”. (NB. N.5)

¿Cómo se forman para ser Sacerdotes?

Formarse para el sacerdocio es dar una respuesta personal y libre a Dios.

“Por lo tanto, aquellos jóvenes que han sido llamados por Dios para desempeñar libre, generosa y voluntariamente este ministerio, deberán prepararse adecuadamente para responder a las exigencias de dicha misión, “pues su vocación es un llamado a configurarse, por el sacramento del orden como Cristo Cabeza y Pastor, Siervo y Esposo de la iglesia” (cf. PDV 3).

¿Cómo es la formación inicial?

Dentro de nuestro Seminario Diocesano de León la formación del futuro sacerdote, así como el discernimiento de idoneidad de los candidatos está basada en las Normas Básicas y Ordenamiento Básico de los Estudios para la formación Sacerdotal en México.

“Todos los Seminarios y Casas de formación han de regirse por la normativa de la Iglesia universal y local en lo referente a la formación sacerdotal” (NB. N.21).

¿Qué hace la Promoción Vocacional?

Es la que se encarga de realizar un proceso previo antes de que el candidato ingresa al Seminario, en nuestra Arquidiócesis se le llama PROCESO VOCACIONAL SACERDOTAL (PRO-VO-SA) el cual se encarga de realizar encuentros mensuales a aquellos jóvenes que quieren conocer e ingresar a alguna etapa del Seminario, donde se les da un acompañamiento espiritual e integral, significativo para su vida, para que ellos libremente den una respuesta a Dios que les llama.

¿Qué tiene que hacer la familia dentro del proceso del candidato al sacerdocio?

La familia es base fundamental dentro del acompañamiento al candidato, dando un  buen ejemplo, respetando la decisión que ha tomado el joven, animándolo en su proceso de formación, aconsejándole, y sobre todo con la oración. Ello ayudará y deberá comportar el buen testimonio del joven candidato al Seminario.

¿Cuál es la identidad del seminarista?

“El seminarista, guiado y fortalecido por el Espíritu Santo, es protagonista necesario e insustituible de su propia formación, por ello debe crecer en la conciencia de que el agente por antonomasia de su formación es el Espíritu Santo, acogiendo las mediaciones humanas de la que el Espíritu se sirve, y aceptando la formación que le propone la Iglesia a través del Seminario. Por lo tanto, abierto a la verdad sobre sí mismo y sobre la vocación recibida, ha de asumir, libre y responsablemente sus propios valores, y superar sus limitaciones, integrando y consolidando un proceso de trasformación en Cristo, con el acompañamiento y discernimiento de sus formadores, a quienes ofrecerá su colaboración personal, convencida y cordial, para que su formación sea verdadera y eficaz”. (NB. N. 116).

EL SEMINARIO ES DE TODOS ¡VEN Y CONOCÉLO!, TÚ PUEDES SER PARTE DE EL.